El expresidente de la República y presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Medina, advirtió que el país atraviesa un momento de incertidumbre institucional y económica, y calificó como preocupantes los recientes escándalos vinculados a entidades públicas como Senasa, Seguros Banreservas y el Banco Agrícola, al considerar que reflejan un deterioro en la conducción del Estado dominicano.
Medina afirmó que estos casos se suman a un contexto de desaceleración económica y desequilibrios fiscales que, a su juicio, no han sido enfrentados con medidas efectivas por parte del Gobierno.
El exmandatario señaló que se registra una caída en el crecimiento económico, la demanda y las ventas, variables que —dijo— deberían mostrar una tendencia positiva. A esto agregó el aumento del déficit fiscal, el pago de intereses de la deuda, el alza en los precios y el incremento del gasto corriente.
Indicó que el presupuesto nacional depende cada vez más del endeudamiento, con préstamos que rondan los 400 mil millones de pesos para equilibrar las cuentas públicas. En ese sentido, sostuvo que el país está tomando dinero prestado para cubrir intereses y gastos operativos, una situación que calificó como perjudicial para la estabilidad económica.
Medina también cuestionó el reciente anuncio de relanzamiento del Gobierno, tras el cambio de tres funcionarios, al considerarlo un ajuste “cosmético” que no implica transformaciones estructurales reales.
El dirigente político afirmó que el clima actual ha generado preocupación en la población y desconfianza entre los actores económicos, lo que —según dijo— afecta el ambiente de inversión.
Asimismo, expresó inquietud ante la posibilidad de una reforma fiscal, al asegurar que el Gobierno ha perdido autoridad moral para impulsarla en medio de los señalamientos por presuntos actos de corrupción y la falta de acciones contundentes contra los responsables.
Medina concluyó que el país no muestra un horizonte claro y reiteró que la combinación de deterioro económico, aumento del endeudamiento y escándalos institucionales mantiene a la República Dominicana en una situación de alta vulnerabilidad.