El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció que su Gobierno elabora un plan para enfrentar un “desabastecimiento agudo de combustible”, en medio de las presiones de Estados Unidos y la interrupción del suministro de petróleo venezolano.
Según explicó el mandatario en una comparecencia televisada, el país se prepara para “tiempos muy difíciles” debido a lo que calificó como una “persecución energética y financiera” por parte de Washington. El Gobierno aseguró que deberá aplicar medidas “creativas e inteligentes” para enfrentar la situación, aunque no ofreció detalles del plan.
Estados Unidos cerró el flujo de petróleo venezolano hacia la isla el pasado 3 de enero, tras la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Posteriormente, el 29 de enero, la Casa Blanca anunció aranceles para los países que suministren combustible a Cuba, lo que ha agravado la situación energética del país caribeño.
Cuba depende en gran medida de las importaciones para cubrir sus necesidades energéticas. Se estima que debe importar cerca de dos tercios del combustible que consume, y en 2025 recibió alrededor de 30,000 barriles diarios desde Venezuela, de los 110,000 que necesita.
Autoridades cubanas admitieron que el plan será complejo y afectará a la población, la industria, la agricultura y los servicios. Analistas advierten que, si no se reanudan los envíos de petróleo, el país podría enfrentar una crisis severa en los próximos meses.
La escasez de combustible ha sido una de las principales causas de apagones y dificultades económicas en la isla en los últimos años, en un contexto de crisis energética y dependencia de importaciones.