En el mundo de Homero y su obra La Odisea, según describe el canto XII, era muy peligroso cruzar el estrecho de Mesina. Dado que por allí habitaban unas criaturas que con su belleza y sus cantos atraían a los marineros. Cayendo estos embelesados en la trampa de conducir sus barcos hacia los acantilados y de cuando en vez acababan arrojándose a las impetuosas aguas.
No era que no se pudiera cruzar dicho estrecho, pero había de contarse con el ingenio suficiente, las herramientas acordes y las condiciones adecuadas.
La nueva Estrategia Nacional de Educación Digital presentada por el Ministro de Educación, Luis Miguel de Camps García-Mella y aprobada por el CNE, me hace reflexionar. Porque si la situación actual de la educación pública dominicana no se adecua a las urgentes medidas básicas y elementales que sienten las bases mínimas que favorezcan el proceso enseñanza-aprendizaje; mucho menos, veo yo con mucha claridad, cómo se van a endosar y adaptar un nuevo modelo con nuevos paradigmas, elementos y criterios, que bien suenan bonitos en la coyuntura acelerada del mundo actual y la velocidad con la que acontece la revolución tecnológica que vivimos. Por eso, opino yo, que a simple vista, vamos a seguir dando palos a la ciegas.
Por eso, el título de este artículo: Cruzando el estrecho de Mesina, y el Ministro de Educación sin cera, ni lazo, ni mástil. Lo digo claro, podemos cantarle los gozos eternos a este nuevo intento. Me preocupa mucho que las gentes de más alta alcurnia del Ministerio de Educación conjuntamente con los sabios e ilustres miembros de Consejo Nacional de Educación están francamente distanciados de la realidad del día a día del acontecer de la educación pública dominicana.
La mejor imagen que me llega es esa: El Ministro de Educación necesitando e intentando cruzar el estrecho de Mesina, pero sin cera, ni lazo, ni mástil. Perderemos otra década más. Y sería desastroso para el futuro de nuestro país.
Se afirma que se pone el acento en el desarrollo en la educación STEAM y con especial énfasis en el acceso y comprensión de las tecnologías emergentes.
¿A quién no enamora toda esta visión? Pues, como tiene que ser: a todos. Pero, como dijo Ludwig Wittgenstein, aplatanado: 'una cosa es el significado y otro su uso'. Los conceptos, las definiciones y los horizontes pueden estar muy claros. Pero el desconocimiento del terreno [o más bien, el pasar por alto la situación actual, como si no estuviera ahí a la vista de todos], la falta de condiciones mínimas adecuadas, [tanto en tiempo, espacios y la capacidad de gestión] el personal humano adecuado y capacitado y la operatividad sobre la marcha de tal proyecto, podría echarnos en un laberinto cenagoso con difíciles y remotas posibilidades de salir con éxito. Y no es que sea pesimista, más bien, veo con bastante claridad su futura muerte lenta, por la falta de tacto de nuestras autoridades y de los más altos consejeros. Hay que hacer autocrítica sobre los frutos de los 10 años del currículum por competencias. Preguntarnos: ¿Por qué no hemos obtenido los resultados que esperábamos? ¿Dónde perdimos el enfoque y el horizonte de un proyecto que parecía ser la solución? ¿Cómo es que hemos venido a caer en un estado de postración, a pesar de tantos esfuerzos, intentos, proyectos, metodologías, reforzamientos… [vendrá parte II].