Exministro de Industria y Comercio advierte impacto de crisis petrolera y llama a consenso político

El exfuncionario señaló que el aumento en los precios del petróleo afecta sectores clave, presionando la economía y las finanzas públicas por los subsidios. Sugiere reducir impuestos a combustibles y cuidar a los más vulnerables.

El exministro de Industria, Comercio y Mipymes, José del Castillo Saviñón afirmó que la crisis global derivada del conflicto en Irán representa un reto significativo para la economía dominicana, al tiempo que instó a todas las fuerzas políticas a aportar soluciones frente al impacto de los combustibles.

Durante una intervención en el programa El Sol de la Mañana, que se transmite por Zol, 106.5 FM, el exfuncionario subrayó que el país depende completamente de las importaciones de petróleo, lo que lo hace especialmente vulnerable a las variaciones del mercado internacional. “Las fuerzas políticas deben tratar de aportar ideas de cómo manejar esto, porque la República Dominicana no produce petróleo”, expresó.

Dependencia total del petróleo agrava el escenario

El también exabogado explicó que el alza en los precios del crudo tiene un efecto directo sobre múltiples sectores de la economía, incluyendo el transporte, la logística y los alimentos, lo que repercute en el costo de vida de la población.

Asimismo, advirtió que el panorama internacional se mantiene incierto y que los precios del petróleo podrían continuar al alza hasta que se logre un acuerdo que estabilice la situación geopolítica.

Subsidios presionan las finanzas públicas

El exministro de Industria y Comercio también abordó el tema de los subsidios a los combustibles, señalando que el Gobierno ha destinado miles de millones de pesos para contener los precios internos.

En ese sentido, precisó que el Estado ha venido absorbiendo un desfase significativo en los precios, lo que incrementa la presión sobre las finanzas públicas.

Precios de combustibles y opciones limitadas

Del Castillo sostuvo que una de las pocas alternativas para reducir los precios de manera estructural sería la disminución de impuestos a los combustibles, aunque reconoció que esto implicaría buscar nuevas fuentes de ingresos para el Estado.