Crisis en Cuba golpea hospitales, tratamientos médicos y alimentación infantil

La crisis energética que atraviesa Cuba está impactando directamente a pacientes vulnerables, con cirugías retrasadas, tratamientos médicos interrumpidos y mayores riesgos para niños con enfermedades graves, según un informe difundido por medios estatales cubanos.

De acuerdo con el reporte, la tasa de supervivencia de niños con cáncer habría caído de 85 % a 65 % desde el inicio de las restricciones energéticas en enero, una cifra que refleja la gravedad del deterioro del sistema sanitario en medio de apagones prolongados y escasez de recursos.

El informe también señala que unos 100,000 niños menores de siete años dejaron de recibir el litro diario de leche que anteriormente proporcionaba el Estado, mientras el programa nacional de inmunización infantil, compuesto por 16 vacunas, se encuentra en riesgo.

La situación ocurre en un país donde la salud pública es gratuita y universal, pero cuyo sistema sanitario enfrenta fuertes presiones por la falta de combustible, los cortes eléctricos, la escasez de medicamentos, las limitaciones logísticas y el deterioro acumulado de la infraestructura.

Pacientes con cáncer, diálisis y cirugías figuran entre los más afectados

El informe indica que alrededor de 100,000 cubanos permanecen en listas de espera para cirugías, debido a las dificultades operativas que enfrentan hospitales y centros médicos para sostener servicios de forma regular.

También señala que los calendarios de tratamiento de casi 3,000 pacientes que requieren diálisis renal han sido alterados, una situación especialmente delicada porque este tipo de procedimiento necesita continuidad, electricidad estable, agua tratada y equipos funcionales.

En materia de medicamentos, el reporte afirma que 300 de los 395 fármacos esenciales producidos en la isla no están disponibles por falta de componentes químicos necesarios para su fabricación.

Las autoridades cubanas atribuyen buena parte de esta situación al bloqueo energético y financiero de Estados Unidos, mientras analistas reconocen que la crisis también está relacionada con problemas internos, fallas estructurales, falta de inversión y deterioro económico acumulado.

La falta de combustible ha obligado a operar con fuertes limitaciones en hospitales, transporte sanitario, distribución de alimentos, producción farmacéutica y servicios básicos, profundizando el impacto sobre los sectores más vulnerables de la población.

ONU advierte dificultades logísticas y aumenta preocupación humanitaria

El informe señala que Cuba pasó varios meses sin recibir envíos regulares de combustible, tras nuevas restricciones relacionadas con suministros petroleros provenientes de aliados como Venezuela, uno de los proveedores clave de la isla.

La Organización de las Naciones Unidas ha advertido sobre una posible crisis humanitaria, mientras varias de sus agencias reportan dificultades logísticas para hacer llegar medicamentos, alimentos y suministros esenciales al país.

Según los reportes, la Organización Panamericana de la Salud ha enfrentado retrasos en envíos de antibióticos y reactivos de laboratorio, mientras UNICEF informó sobre suministros críticos para recién nacidos que permanecen estancados en tránsito.

El Programa Mundial de Alimentos también habría señalado dificultades para enviar a Cuba miles de toneladas métricas de ayuda alimentaria, debido a limitaciones impuestas por líneas navieras y obstáculos operativos.

La crisis energética también mantiene fuera de servicio alrededor de 1,400 megavatios de capacidad de generación, debido a la escasez de diésel y fueloil para centrales eléctricas más pequeñas, según el informe estatal.

A esto se suman problemas en las termoeléctricas mayores, que requieren piezas de repuesto y mantenimiento, pero enfrentan obstáculos de transporte, pagos y disponibilidad de componentes.

La falta de combustible también ha afectado la distribución de bienes esenciales, incluyendo contenedores con productos básicos que no han podido movilizarse con normalidad dentro del país.

En el caso del pan, el informe indica que los obstáculos logísticos y de pago en la compra de trigo han reducido el suministro a aproximadamente la mitad de los niveles previos a las restricciones energéticas.

Mientras tanto, los apagones de más de 20 horas en distintas zonas de la isla siguen afectando la vida diaria, la economía, los servicios médicos, la conservación de alimentos y el funcionamiento de escuelas, hospitales y centros laborales.

La situación mantiene a Cuba en un escenario de alta vulnerabilidad, donde se combinan sanciones externas, dependencia energética, deterioro de la infraestructura, escasez de divisas y un sistema de servicios públicos bajo presión extrema.