
Cuba experimentará este miércoles extensos apagones en todo el país, con cortes que podrían dejar sin servicio eléctrico de manera simultánea a cerca del 63 % del territorio durante las horas de mayor consumo, especialmente en la tarde y la noche, según estimaciones de la estatal Unión Eléctrica (UNE).
Esta situación se enmarca en una profunda crisis energética que afecta a la isla desde mediados de 2024 y que, según las autoridades cubanas, se ha agravado por las restricciones en el suministro de combustible derivadas de medidas impuestas por Estados Unidos. Dichas acciones han sido cuestionadas por organismos internacionales, que las consideran perjudiciales para la población.
De acuerdo con las proyecciones oficiales, la capacidad de generación disponible para este miércoles será de apenas 1,145 megavatios frente a una demanda que podría alcanzar los 3,000 MW en el horario pico. Esto provocaría un déficit considerable, obligando a realizar desconexiones programadas para evitar fallas mayores en el sistema eléctrico.
A esta problemática se suma que más de la mitad de las unidades termoeléctricas del país se encuentran fuera de servicio debido a averías o labores de mantenimiento. Estas plantas, que funcionan con crudo nacional, enfrentan limitaciones por su antigüedad y la falta de inversiones sostenidas en su modernización, lo que reduce su eficiencia y provoca interrupciones frecuentes.
Por otro lado, una parte importante de la generación dependía de motores que operan con diésel y fueloil, los cuales han visto afectado su funcionamiento por la escasez de estos combustibles en los últimos meses.
Estudios recientes señalan que el sistema eléctrico cubano requiere miles de millones de dólares en inversiones para recuperar su capacidad operativa y garantizar estabilidad a largo plazo. Expertos coinciden en que no solo se necesitan mejoras técnicas, sino también cambios estructurales que faciliten una transformación económica integral.
En medio de este panorama, los apagones se han vuelto cada vez más frecuentes y prolongados. En la última semana, el país registró dos fallas eléctricas de alcance nacional, acumulando varios eventos similares en poco más de un año. En zonas como La Habana, los cortes pueden extenderse por largas horas diarias, mientras que en otras regiones han llegado a durar días consecutivos.
El impacto de esta crisis se refleja tanto en la economía, que ha sufrido una notable contracción en los últimos años, como en el malestar social, siendo los apagones uno de los principales detonantes de protestas recientes en distintas localidades del país.