
Las fuertes lluvias registradas en la parte alta de la provincia de Dajabón ocasionaron una nueva crecida del río Masacre, que volvió a desbordarse e inundó amplias zonas de la comunidad de Juana Méndez, en Haití.
El fenómeno también impactó la toma del canal construido por los haitianos en esa ribera, una infraestructura que sufre daños constantes cada vez que aumenta el caudal del afluente.
El desbordamiento afectó calles, viviendas y terrenos agrícolas, generando dificultades en la movilidad y pérdidas en cultivos de subsistencia. Las familias que dependen directamente de la producción agrícola y del comercio fronterizo ven nuevamente comprometidos sus medios de vida, lo que acentúa la vulnerabilidad económica de la zona.
Comunitarios y representantes locales han solicitado la intervención de organismos de gestión de riesgos y cooperación internacional para diseñar medidas de mitigación que permitan reducir el impacto de futuras crecidas. Entre las propuestas se encuentran reforzar la infraestructura del canal, mejorar los sistemas de drenaje y establecer planes de contingencia para las familias que residen en las riberas.