Las campañas federales y comités han destinado más de 100 millones de dólares a medidas de seguridad en la última década, ante el incremento de amenazas de violencia política, como avisos de bomba y doxing, de acuerdo con un nuevo informe.
El reporte, publicado el jueves por la Public Service Alliance, señala que el gasto en seguridad durante el ciclo electoral 2023-2024 fue más de cinco veces superior al registrado en 2015-2016. Solo en el periodo más reciente, el monto superó los 40 millones de dólares.
Los datos fueron recopilados a partir de informes públicos de la Federal Election Commission (FEC) correspondientes a cinco ciclos electorales entre 2015 y 2024, e incluyen únicamente gastos destinados a seguridad. El informe no detalla qué candidatos realizaron mayores desembolsos.
Según el documento, los aproximadamente 104 millones de dólares invertidos en la última década se utilizaron en protección personal y monitoreo digital. Las campañas a la Cámara de Representantes gastaron al menos 6.7 millones, las del Senado unos 11.7 millones y las presidenciales al menos 23.1 millones.
Gran parte del gasto se concentró en la seguridad de eventos como asambleas comunitarias y actividades de registro de votantes, que superaron los 5 millones de dólares. En servicios digitales, como monitoreo de amenazas y ciberseguridad, se invirtieron cerca de 1.4 millones en el mismo periodo.
El informe también revela que casi 900,000 dólares se destinaron a seguridad en residencias, incluyendo alarmas, cercas y refuerzos en ventanas, un tipo de gasto que no se registró en el ciclo 2015-2016.
El estudio refleja la creciente preocupación por la seguridad entre legisladores y aspirantes a cargos públicos, en un contexto de aumento de ataques políticos en Estados Unidos.
La United States Capitol Police informó en enero que investigó 14,938 posibles amenazas contra legisladores, sus familias, su personal o el propio Capitolio el año pasado, lo que representa un incremento cercano al 58 % respecto a 2024.
El mes pasado, agentes detuvieron a un joven de 18 años en Georgia que se dirigía hacia el Capitolio con una escopeta cargada. Según las autoridades, el sospechoso portaba varias municiones, un chaleco táctico, además de una máscara de gas y un casco dentro de su vehículo.