Costa Rica anuncia cierre de su embajada en Cuba con mensaje contra el comunismo

Costa Rica anunció este miércoles el cierre de su embajada en La Habana y la expulsión del personal diplomático cubano acreditado en su territorio, en una decisión acompañada de fuertes declaraciones en las que se planteó la necesidad de “erradicar el comunismo del hemisferio”.

El país centroamericano es considerado un aliado cercano del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya administración ha endurecido su política hacia Cuba mediante presiones económicas y energéticas, además de reiteradas advertencias sobre posibles acciones más contundentes contra la isla.

El presidente costarricense, Rodrigo Chaves, expresó ante los medios que su gobierno deja de reconocer la legitimidad del sistema político cubano, argumentando que en la isla persisten condiciones de represión, limitaciones a las libertades y situaciones que, a su juicio, afectan la dignidad de la población.

En ese contexto, el mandatario sostuvo que su país no otorgará reconocimiento a un régimen que, según afirmó, vulnera los derechos de millones de ciudadanos. Asimismo, confirmó que en la actualidad no existen relaciones diplomáticas entre Costa Rica y el gobierno cubano. Chaves, quien será sustituido el próximo 8 de mayo por su compañera de partido Laura Fernández, indicó que los diplomáticos cubanos deberán abandonar el país antes de finalizar el mes.

No obstante, señaló que Cuba podría mantener personal consular para atender a una comunidad de aproximadamente 10,000 ciudadanos cubanos residentes en territorio costarricense. Por su parte, Costa Rica brindará servicios a sus nacionales en la isla a través de su representación en Panamá. Cabe destacar que la sede diplomática costarricense en La Habana ya se encontraba sin personal desde el pasado 5 de febrero.

El canciller Arnoldo André Tinoco explicó previamente que la medida incluye tanto el cierre formal de la embajada en Cuba como la solicitud a La Habana de retirar a su personal diplomático en San José, con excepción de los funcionarios consulares.

Desde Cuba, las autoridades calificaron la decisión como arbitraria y consideraron que responde a presiones externas, señalando que no toma en cuenta los intereses de ambos pueblos. En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano acusó al gobierno costarricense de alinearse con la política estadounidense orientada a aislar a la isla en la región.

Esta medida se produce en un contexto regional en el que otros países aliados de Washington han adoptado decisiones similares. Tal es el caso de Ecuador, que recientemente expulsó al embajador cubano en Quito, alegando supuesta injerencia en asuntos internos.

El gobierno costarricense justificó su postura señalando su preocupación por el deterioro de la situación de los derechos humanos en Cuba, así como por el aumento de acciones represivas contra opositores, activistas y ciudadanos.

En paralelo, Cuba enfrenta una compleja crisis económica, agravada por la interrupción del suministro de petróleo desde Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro, así como por las restricciones energéticas impulsadas desde Washington.

En las últimas semanas, Donald Trump ha intensificado su discurso hacia La Habana, afirmando incluso su interés en ejercer control sobre la isla, mientras se desarrollan conversaciones entre ambos países con miras a un eventual acuerdo. En ese marco, Cuba confirmó recientemente contactos con Estados Unidos y la liberación de presos políticos como parte de un proceso mediado por el Vaticano.