Costa Rica inició este domingo su proceso electoral para escoger a su próximo presidente, en una contienda en la que la candidata oficialista Laura Fernández parte como favorita, impulsada por su discurso de línea dura contra la criminalidad vinculada al narcotráfico, una postura que sus adversarios consideran una amenaza para el equilibrio democrático del país.
Más de 3.7 millones de ciudadanos están llamados a ejercer el voto en unos comicios que comenzaron a las 06:00 de la mañana, hora local (12:00 GMT), y en los que también se eligen los 57 diputados del Congreso. Las elecciones se desarrollan en un país tradicionalmente reconocido por su estabilidad institucional y bienestar social, aunque en los últimos años ha enfrentado un aumento significativo de la violencia asociada al narcotráfico.
Fernández, politóloga conservadora de 39 años, es vista como la heredera política del presidente Rodrigo Chaves, cuya administración mantiene altos niveles de popularidad. De acuerdo con las encuestas, la seguridad se ha convertido en la principal preocupación del electorado, factor que ha favorecido a la candidata oficialista en la intención de voto.
Un eventual triunfo de Fernández le permitiría gobernar el país durante los próximos cuatro años y consolidaría el avance de gobiernos de derecha en América Latina, tras recientes victorias electorales en países como Chile, Bolivia, Perú y Honduras.
El presidente Chaves mantiene una relación cercana con el mandatario estadounidense Donald Trump, lo que también ha sido parte del debate político en esta campaña.