El presidente de la Confederación Dominicana de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas de la Construcción (COPYMECON), Eliseo Cristopher, alertó sobre el impacto que ha tenido la inflación en el sector construcción y advirtió que el panorama para 2026 luce complejo, especialmente para las mipymes del sector.
El dirigente explicó que durante el primer semestre de 2025 el aumento en los costos de los materiales de construcción se mantuvo dentro del rango meta del Banco Central, lo que permitió a las empresas proyectar y manejar sus presupuestos con mayor previsibilidad.
“En la primera mitad del año la inflación no tuvo una gran repercusión, porque se movió dentro del rango del Banco Central, lo que nos permitía proyectar y manejar nuestros proyectos con cierta estabilidad”, señaló.
Sin embargo, indicó que el escenario cambió en el segundo semestre, cuando el alza inflacionaria se volvió más agresiva y afectó de forma directa la planificación financiera de las obras en ejecución.
El presidente de COPYMECON destacó que el sector cerró el año con un decrecimiento de 2.2 %, una cifra que calificó como alarmante para una actividad que dinamiza gran parte de la economía nacional.
“Estamos hablando de un -2.2 % en todo el año, lo que es extremadamente negativo para un sector clave como la construcción”, puntualizó.
Al analizar el contexto internacional y nacional, advirtió que no se perciben condiciones favorables para una reducción sostenida de la inflación, lo que podría traducirse en mayores presiones sobre los costos durante 2026.
“Vemos analistas y el entorno internacional indicando que la inflación puede ser bastante agresiva en el sector construcción el próximo año”, indicó.
“Si venimos de un año con decrecimiento y la inflación sigue subiendo, estamos hablando de un sector que enfrentará grandes impactos negativos”, advirtió.
Finalmente, señaló que existen dos realidades dentro del sector: las grandes empresas, que pueden ralentizar sus operaciones y esperar mejores condiciones, y las micro, pequeñas y medianas empresas, que son las más vulnerables.
“Cuando esto ocurre, las grandes empresas se vuelven más lentas y esperan, pero las mipymes del sector productivo muchas veces no tienen esa opción: o sobreviven con dificultad o simplemente desaparecen”, concluyó.