
El aumento en los precios del combustible, vinculado a la guerra en Oriente Medio, está generando presión sobre las aerolíneas, especialmente en Estados Unidos, donde el costo del queroseno representa uno de los principales gastos operativos del sector.
Desde finales de febrero, tras el inicio de las acciones militares entre Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior interrupción del flujo por el Estrecho de Ormuz, el precio del crudo ha registrado incrementos significativos, lo que impacta directamente en la industria aérea.
El combustible para aviones, que puede representar cerca del 20 % de los costos de una aerolínea, alcanzó los 4,64 dólares por galón a finales de marzo, frente a los 2,50 dólares previos al conflicto, según datos del grupo Airlines for America.

Este incremento ha llevado a algunas aerolíneas a ajustar sus operaciones. En Europa, la compañía Volotea anunció cancelaciones de vuelos para la temporada de verano con el objetivo de mantener estabilidad operativa.
Además, en distintas regiones se reportan recortes de rutas y revisiones en las previsiones del sector ante el encarecimiento del combustible.
Las aerolíneas de bajo costo se perfilan como las más vulnerables ante el aumento sostenido de los precios, debido a sus márgenes más estrechos y a la venta anticipada de boletos sin posibilidad inmediata de ajustar tarifas.
La agencia Moody’s advirtió que este segmento podría enfrentar mayores dificultades si la tendencia alcista se mantiene, señalando que compañías como JetBlue, Spirit y Frontier ya registraban pérdidas antes del reciente incremento.
En los mercados financieros, varias aerolíneas han reflejado este impacto con caídas en sus acciones durante el último mes, tanto en el segmento de bajo costo como en las compañías tradicionales.
En contraste, algunas aerolíneas de mayor tamaño podrían beneficiarse del contexto, al contar con mayor capacidad para absorber costos y ajustar sus operaciones.
Delta Air Lines reportó un desempeño positivo en bolsa durante el último mes, mientras que otras empresas del sector han señalado posibles estrategias para expandirse o reconfigurar sus redes ante la situación actual.
El comportamiento del sector dependerá de la evolución de los precios del petróleo y de la estabilidad en la región del Oriente Medio.