Conflicto en Oriente Medio alcanza plantas de producción de hidrocarburos

Las represalias iraníes provocaron “daños considerables” en la mayor instalación de gas natural licuado del mundo, ubicada en Catar, generando preocupación por una posible crisis energética global y motivando una seria advertencia del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia la República Islámica.

El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con ataques dirigidos por Estados Unidos e Israel a objetivos en Irán, ha evolucionado, trasladándose ahora hacia puntos estratégicos de producción de hidrocarburos, y no solo hacia instalaciones de almacenamiento o transporte.

Esta escalada se ha reflejado en un aumento significativo de los precios del petróleo. El barril de Brent del Mar del Norte subió casi un 10 % a 118,03 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) registró un alza del 2,59 %, cotizándose en 98,81 USD.

El cambio reciente en el conflicto se originó con el ataque israelí al gigantesco yacimiento gasístico South Pars-North Dome, compartido entre Irán y Catar. Este campo de gas, considerado la reserva más grande del mundo, abastece cerca del 70 % del gas natural doméstico en Irán.

En respuesta, Irán atacó el complejo industrial y puerto de Ras Laffan, en Catar, el mayor centro mundial de exportación de gas natural licuado (GNL), repitiendo el ataque al día siguiente. La empresa estatal QatarEnergy reportó “daños considerables” durante la madrugada del jueves, aunque los incendios fueron controlados y no se registraron víctimas, según informó el Ministerio del Interior.

Catar, segundo mayor exportador de GNL a nivel mundial, expresó que los ataques “cruzaron todas las líneas rojas” al impactar instalaciones civiles vitales, así como a la población. Sin embargo, las represalias iraníes no se limitaron a Catar: un dron impactó la refinería Samref en Yanbu, Arabia Saudita, con capacidad de procesar más de 400,000 barriles de crudo diarios, una infraestructura clave para evitar la dependencia del estrecho de Ormuz, bloqueado parcialmente por Irán.

Más al norte, en Kuwait, las refinerías estatales Mina Abdullah y Mina Al Ahmadi también sufrieron ataques con drones, que provocaron incendios controlados sin víctimas. Ambas instalaciones tienen una capacidad combinada de 800,000 barriles diarios.

El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó en su plataforma Truth Social que Israel había atacado la sección iraní del yacimiento de South Pars y aclaró que Washington “no tenía conocimiento previo” de la operación. Advirtió que Israel no realizaría más ataques contra South Pars a menos que Irán ataque “imprudentemente” a un país inocente, como Catar, y advirtió que, de ser necesario, Estados Unidos podría intervenir directamente para neutralizar el yacimiento.

Arabia Saudita también aseguró que se reserva el derecho de responder militarmente a Irán, que ha atacado su territorio con misiles y drones en reiteradas ocasiones.

El bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20 % del petróleo y gas mundial, sigue siendo un punto crítico. Medios iraníes reportan que diputados planean imponer derechos de paso a los buques que deseen transitar por la vía. La Organización Marítima Internacional (OMI) se reunió de emergencia en Londres para garantizar un corredor marítimo seguro y evacuar a los 20,000 marinos que actualmente permanecen a bordo de 3,200 barcos cerca del estrecho.

El presidente francés, Emmanuel Macron, denunció la escalada como “imprudente” y subrayó la necesidad de negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán.

En las casi tres semanas de conflicto, se han registrado más de 2,200 muertos, principalmente en Irán y Líbano, donde se enfrenta Israel con el grupo proiraní Hezbolá, consolidando un segundo frente de guerra en la región.