El Gobierno de Colombia ordenó el fortalecimiento inmediato de la seguridad y de la capacidad humanitaria en la frontera con Venezuela, ante el riesgo de un flujo masivo de refugiados provocado por la escalada de tensión tras los ataques de Estados Unidos contra Caracas y otras ciudades, así como por el anuncio de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El presidente Gustavo Petro informó que la decisión fue adoptada luego de un consejo de seguridad extraordinario celebrado durante la madrugada, en el que se evaluó el impacto regional de los acontecimientos en territorio venezolano. Según explicó, el despliegue incluye tanto a la fuerza pública como a los organismos de asistencia social para responder a un eventual ingreso masivo de personas.
Colombia y Venezuela comparten una frontera terrestre de 2,219 kilómetros, que conecta el Caribe con la Amazonía y concentra su mayor movimiento en los pasos que unen a Cúcuta con San Antonio del Táchira y Ureña. Pese al clima de tensión, autoridades constataron que la reapertura de los cruces fronterizos este sábado transcurrió con normalidad.
En la última década, esta zona ha sido el principal corredor de salida de migrantes venezolanos. Se estima que unos 2.8 millones de ciudadanos de ese país residen actualmente en Colombia, tras huir de la crisis política y económica.
Aunque Petro no se ha pronunciado directamente sobre la presunta detención de Maduro, sí expresó su rechazo a los bombardeos ordenados por Washington, al considerar que vulneran la soberanía venezolana y la estabilidad regional. El mandatario insistió en que los conflictos internos deben resolverse por vías pacíficas y sin intervenciones externas.
En su condición de miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, cargo que Colombia asumió el 1 de enero, Petro adelantó que impulsará un pronunciamiento del organismo internacional sobre la situación en Venezuela. Además, hizo un llamado al pueblo venezolano a privilegiar el diálogo, la unidad nacional y la paz como únicas salidas al conflicto.
Por su parte, el ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez Suárez, anunció la activación de un plan preventivo ante posibles acciones violentas de grupos armados ilegales que operan en la frontera, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN). El funcionario advirtió que se reforzaron las capacidades de inteligencia y reacción para neutralizar cualquier intento de atentado.
El ELN, catalogado por Estados Unidos como organización terrorista, ha cuestionado el despliegue militar estadounidense en la región del Caribe y el Pacífico, al que califica de intervención extranjera bajo el argumento del combate al narcotráfico.