
China registró en 2025 su tasa de natalidad más baja de la historia, con solo 5,63 nacimientos por cada 1.000 personas, según informó la Oficina Nacional de Estadísticas. Esta cifra representa una caída frente al mínimo de 6,39 por 1.000 registrado en 2023 y marca el cuarto año consecutivo de reducción poblacional, consolidando una tendencia descendente que comenzó en 2016.
A pesar de este desafío demográfico, la economía china logró un crecimiento anual del 5 %, cumpliendo con el objetivo del gobierno. El incremento estuvo impulsado principalmente por un auge en las exportaciones, que compensó tanto las tensiones comerciales con Estados Unidos como el débil consumo interno. China alcanzó un superávit comercial récord de 1,2 billones de dólares en 2025, a pesar de las fricciones comerciales intermitentes con Estados Unidos.
No obstante, los datos revelan una desaceleración económica en el cuarto trimestre, con un crecimiento de solo 4,5 % respecto al mismo período del año anterior, el aumento trimestral más lento desde finales de 2022.
Kang Yi, jefe de la oficina de estadísticas, destacó la “notable estabilidad” de la economía, señalando que los logros se consiguieron a pesar de “una situación compleja y grave marcada por rápidos cambios en el entorno externo y crecientes desafíos internos”.
Sin embargo, la caída en la natalidad representa un revés para los esfuerzos de Beijing por revertir los efectos de décadas de la política del “hijo único” y fomentar un aumento en la tasa de nacimientos. Con 7,92 millones de bebés nacidos en 2025 frente a 11,31 millones de muertes, la población del país disminuyó en 3,39 millones, situándose en 1.400 millones de personas.