
Han pasado 30 años del asesinato del niño Llenas Aybar y la sociedad dominicana vuelve a enfrentarse a una de sus preguntas más incómodas y profundas, a raíz de la próxima liberación de sus agresores, entre ellos, un familiar que ya cumplió su condena.
Según planteó la especialista en temas educativos y sociales, Jeny Henríquez, para RCC Noticias, este momento no solo interpela a la justicia, sino a la conciencia colectiva del país.
“Hoy, ante la liberación de su agresor, la sociedad dominicana vuelve a enfrentarse a una pregunta difícil: ¿estamos preparados para recibirlo y para perdonar?”, expresó Henríquez, al señalar que no se trata únicamente de una sentencia cumplida, sino del impacto emocional y social que implica la reintegración de alguien vinculado a un crimen que marcó a varias generaciones.
La especialista subrayó que aceptar el regreso de una persona que cometió un hecho tan atroz no puede confundirse con el olvido. “Aceptar su regreso no significa olvidar lo sucedido ni minimizar el hecho causado”, explicó, añadiendo que el verdadero desafío está en:
Henríquez recordó que el crimen trascendió la pérdida de una vida. “El crimen no fue solo la muerte violenta de un niño, fue la ruptura de la confianza más básica, la de un menor asesinado por quien debía protegerlo”, afirmó.
Destacó que, por este hecho, acciones cotidianas como salir a jugar o confiar en los adultos dejaron de percibirse como seguras.
“Hoy, su liberación reabre esas emociones”, señaló, al tiempo que enfatizó que, aunque “la ley puede afirmar que una deuda fue saldada, el perdón social no se impone”, ni puede construirse desde el olvido.
En ese sentido, Henríquez insistió en que la convivencia social debe sostenerse sobre pilares claros. “Tampoco la convivencia se construye desde el olvido. Se construye desde la memoria, la responsabilidad y los límites claros, límites que protejan sobre todo a la niñez”, sostuvo, subrayando la necesidad de priorizar la protección de los más vulnerables.
Finalmente, a tres décadas del crimen, la especialista entiende que el caso Llenas Aybar sigue siendo un espejo incómodo para la sociedad dominicana.
“La pregunta que la sociedad se hace y que sigue abierta es si sabremos aceptar sin borrar la verdad, perdonar sin negar el dolor y cuidar lo más sagrado para que este horror no vuelva a repetirse”, concluyó.