Un error de seguridad sacudió a la Casa Blanca este lunes, cuando se confirmó que el redactor jefe de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, fue incluido accidentalmente en un chat de grupo donde altos funcionarios del Gobierno de Donald Trump discutían detalles sensibles sobre los recientes ataques militares contra los hutíes en Yemen.
El grupo de mensajería, creado en la plataforma Signal, conocida por su uso en entornos políticos y periodísticos por su alto nivel de encriptación, incluía al vicepresidente J.D. Vance, al secretario de Defensa Pete Hegseth, al secretario de Estado Marco Rubio y al asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz.
Según el propio Goldberg, fue añadido a la conversación dos días antes de los ataques del 15 de marzo. En el chat, se compartieron detalles como los objetivos militares, las armas a desplegar y la hora exacta de las detonaciones en Yemen. “Las primeras explosiones se sentirán a las 13:45 hora del este”, escribió Hegseth, un calendario que luego se confirmó en el terreno.
La Casa Blanca admitió el error y aseguró que está revisando cómo fue agregado “inadvertidamente” un número no autorizado a la cadena de mensajes. No se ha determinado aún si los contenidos compartidos eran clasificados, pero expertos advierten que este tipo de información normalmente se mantiene bajo estrictas medidas de seguridad operativa.
Trump declaró que no sabía nada del incidente: “Me lo están contando por primera vez. Pero el ataque fue muy efectivo”, expresó. La filtración no derivó en una publicación anticipada por parte del periodista, aunque sí desató fuertes críticas por parte de legisladores, como el senador demócrata Chris Coons, quien afirmó en X (antes Twitter) que “todos los funcionarios de esa cadena de texto han cometido un delito”.
El incidente también reveló posturas internas. Vance expresó su molestia por tener que “sacar de apuros a Europa otra vez”, refiriéndose a que los ataques de los hutíes al transporte marítimo afectan más a ese continente que a EE. UU. Otro funcionario, identificado como “S M” (posiblemente Stephen Miller), sugirió que si EE. UU. restaura la libertad de navegación en la región, debe obtener “algún beneficio económico adicional”.
Los hutíes, alineados con Irán, controlan gran parte de Yemen desde hace más de una década. Durante la guerra en Gaza, han lanzado decenas de ataques contra embarcaciones en el mar Rojo y el golfo de Adén, en lo que alegan es un gesto de solidaridad con los palestinos. La campaña ha paralizado el paso marítimo de más del 12 % del comercio global, obligando a desvíos costosos.
Aunque los bombardeos contra los hutíes comenzaron bajo la administración de Joe Biden, Trump ha intensificado la ofensiva en las últimas semanas, prometiendo una “fuerza letal abrumadora” hasta lograr su objetivo.