
Madrid.– El reconocido bodeguero español Carmelo Rodero afirmó que, aunque las estadísticas reflejan una leve caída en el consumo de vino en España y otros mercados, lo que realmente ha disminuido es la demanda de vinos mediocres o de media calidad. En cambio, el vino de alta calidad mantiene su espacio y continúa siendo valorado por los consumidores.
Durante una conversación en El Sol de la Mañana desde FITUR 2026, Rodero fue enfático al precisar que “el consumo que ha bajado es el del vino mediocre, el de media calidad. El vino de calidad no ha bajado. Se sigue consumiendo y se sigue valorando”. A su juicio, el cambio no es una crisis del vino, sino una transformación en la forma de consumir.
“El consumidor de hoy, cuando decide tomar vino, quiere tomar un buen vino. Ya no le importa tanto que sea un poco más caro, lo que quiere es calidad”, explicó. Esa tendencia, señaló, obliga a las bodegas a adaptarse a los nuevos gustos y a las generaciones emergentes.

Rodero reconoció que el mercado ha cambiado. Los vinos excesivamente fuertes, tánicos y ásperos han ido quedando atrás. En su lugar, ganan terreno los vinos frescos, con más fruta, más elegantes y amables al paladar. “Ahora la gente quiere vinos que inviten a seguir bebiendo, que no dejen sequedad, que resulten agradables”, indicó.
Esa evolución ha sido asumida en su propia bodega, donde su hija Beatriz, enóloga, ha liderado un cambio en el estilo de vinificación. “Ella ha dado un toque más juvenil, más elegante, con más fruta. Hay que ir adaptándose a las circunstancias y a los gustos de las personas”, expresó.
Lejos de ver el panorama con pesimismo, Rodero aseguró que su bodega vive un buen momento, con ventas en crecimiento tanto en España como en mercados internacionales, incluyendo la República Dominicana, donde destacó el avance de la cultura del vino y la capacidad del consumidor para distinguir la calidad.
“El vino de calidad tiene futuro. La gente no ha dejado de beber vino, lo que ha dejado es de beber vino malo”, resumió el bodeguero, al subrayar que el reto del sector no es vender más volumen, sino ofrecer mejores experiencias en cada copa.