
La Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) y la Unión Europea se encuentran en la fase final de un programa de capacitación y certificación dirigido a pequeños productores de cacao, con el objetivo de prepararlos para cumplir las nuevas exigencias ambientales del mercado europeo, que incluyen criterios de sostenibilidad y producción libre de deforestación.
El presidente de la JAD y exministro de Agricultura, Osmar Benítez, explicó que esta alianza se desarrolla mediante el programa “Cacao Trace”, una iniciativa que busca fortalecer las capacidades de los productores nacionales y garantizar que el cacao dominicano continúe llegando a uno de sus principales mercados internacionales.
Benítez destacó que la Unión Europea estableció un nuevo reglamento que obliga a los países exportadores de cacao, café, madera, caucho y otros productos a demostrar que sus cadenas productivas no están vinculadas a la destrucción de bosques naturales.
El dirigente agroempresarial explicó que la normativa europea exige demostrar que, desde el año 2020, las áreas destinadas a la producción de cacao no provienen de terrenos donde se haya eliminado bosque natural para establecer cultivos.
“Si tú quieres entrar cacao o café a la Unión Europea, tú tienes que demostrarme que del año 2020 para acá tú no tumbaste el bosque natural para sembrar cacao o café”, explicó Benítez al referirse a las condiciones establecidas por el mercado europeo.
El presidente de la JAD señaló que por estas características el país fue clasificado como de menor riesgo dentro de la regulación europea, aunque debe cumplir con los mecanismos de certificación y trazabilidad requeridos.

Benítez resaltó que la Unión Europea realizó una donación para desarrollar un proyecto piloto que permitiera certificar y acreditar a pequeños productores dominicanos de cacao bajo los estándares de cero deforestación.
El proyecto permitió crear sistemas de trazabilidad que identifican el origen del cacao producido por cada agricultor, utilizando herramientas tecnológicas como georreferenciación y blockchain, lo que facilita que compradores internacionales puedan verificar que el producto cumple con las normas ambientales exigidas.
“Con la georreferenciación tú puedes ubicar quién es el agricultor, dónde está la finca y puedes ver que cumple con todas las normas”, explicó Benítez al destacar la importancia del sistema implementado.
El presidente de la JAD destacó que esta preparación es estratégica para el país debido al peso económico del cacao en las exportaciones nacionales.
Explicó que el cacao representó el pasado año cerca de 700 millones de dólares en exportaciones, principalmente hacia la Unión Europea, y afirmó que es la segunda actividad agropecuaria-industrial más importante de República Dominicana en generación de divisas, solo detrás de los cigarros.
Benítez sostuvo que convertir estas exigencias internacionales en una política pública nacional permitirá fortalecer la competitividad del cacao dominicano y ofrecer mayores garantías a productores y compradores.