
Bo Bichette ya empezó a escribir un nuevo capítulo en su carrera. Antes de viajar a Nueva York para su presentación oficial con los Mets, el jugador comenzó a practicar en casa recibiendo rodados en tercera base, una posición que no juega desde la preparatoria. Es un primer paso en una transición que marcará su etapa en Queens.
Para muchos, resulta extraño que los Mets firmen a un campocorto natural con un contrato de tres años y 126 millones de dólares y, de inmediato, le pidan cambiar de posición.
Sin embargo, el equipo ve esto como una ventaja. “Habrá ciertos días esta temporada, probablemente muchos, en los que jugaremos con cuatro campocortos en el infield”, dijo el presidente de operaciones de béisbol, David Stearns. “Y esa es una ventaja bastante clara”.
Junto a Bichette estarán Francisco Lindor, Marcus Semien y Jorge Polanco, todos con experiencia como torpederos. Pero Bichette es el único que llega con la misión clara de aprender una nueva posición sobre la marcha.
Bichette ya buscó consejos del estelar tercera base Matt Chapman, cinco veces Guante de Oro. En los entrenamientos de primavera trabajará de cerca con el cuerpo técnico. Incluso bromeó diciendo que necesita ver el video de la única entrada que su padre, Dante Bichette, jugó en tercera en 1991.
«Creo que todo mi ego sobre el campocorto se fue por la borda durante la Serie Mundial», dijo Bichette. «Solo quería ganar».
Esa mentalidad lo llevó a aceptar cualquier rol. Tras volver de una lesión de rodilla como segunda base en la Serie Mundial y jugar sin errores, llegó a la agencia libre abierto a todas las opciones.
“Mi primera prioridad es ganar”, afirmó.
Por eso, cuando los Mets llamaron, no dudó. “No creo que nada pueda prepararte para Nueva York”, dijo. “No lo rehúyo. Estoy listo y emocionado. Estos aficionados te hacen responsable, y creo que, como jugador que quiere dar lo mejor de sí mismo, eso es solo positivo”.