
Diversas investigaciones científicas han demostrado que varias bebidas calientes pueden contribuir a la hidratación diaria con una eficacia similar a la del agua, ampliando las opciones disponibles para mantener un adecuado equilibrio de líquidos.
De acuerdo con análisis respaldados por estudios publicados en revistas especializadas como American Journal of Clinical Nutrition y PLoS ONE, el té, el café, las infusiones de hierbas y la leche caliente aportan hidratación significativa. En el caso de las bebidas con cafeína, los expertos señalan que su efecto diurético es mínimo en personas que las consumen habitualmente.
Un ensayo comparativo encontró que el té negro no presenta diferencias frente al agua en los niveles de hidratación del organismo. Asimismo, infusiones sin cafeína como la manzanilla, la menta o el jengibre también ayudan a mantener el equilibrio hídrico sin efectos adversos.
En cuanto al café, los estudios indican que su consumo moderado —entre dos y tres tazas al día— no provoca deshidratación en adultos sanos. Solo ingestas elevadas de cafeína podrían aumentar la pérdida de líquidos.
Por otro lado, la leche caliente destaca por su capacidad de retener más tiempo en el cuerpo. Investigaciones de la Universidad de Stirling muestran que su contenido de electrolitos y nutrientes ralentiza la absorción, favoreciendo una hidratación más prolongada.
Los especialistas recomiendan combinar estas bebidas con el consumo regular de agua y evitar agregar azúcares o ingredientes calóricos que puedan contrarrestar sus beneficios. Además, organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria aconsejan no superar los 400 miligramos de cafeína al día.
En conjunto, la evidencia científica sugiere que, aunque el agua sigue siendo la principal fuente de hidratación, bebidas calientes como el té, el café, las infusiones y la leche pueden integrarse de forma saludable en la rutina diaria.