
La ribera del río Grande, que separa McAllen, Texas, de Reynosa, México, se ha convertido en un escenario visible del constante tránsito de migrantes que buscan entrar de manera irregular a Estados Unidos. Cada día, cientos de personas atraviesan esta zona en balsas improvisadas o a pie, dejando a su paso señales de la ardua travesía.
Durante un recorrido por la región fronteriza, periodistas del Programa de Cobertura sobre Migración pudieron observar un terreno árido y escarpado, compuesto por un bosque seco lleno de cactus y vegetación espinosa. Tras cruzar el río, los migrantes se adentran en estas áreas con el objetivo de llegar a carreteras y caminos que los lleven hacia el interior del país, evitando ser detectados por las autoridades.
Entre los rastros dejados por los viajeros, destacan pulseras de distintos colores, zapatos abandonados, ropa, botellas de agua vacías, piezas de chalecos salvavidas y otros objetos utilizados durante la travesía. Según explican las autoridades, las pulseras son un método que emplean las redes de tráfico humano para identificar a cada persona durante el trayecto, asegurando que los grupos de migrantes no se mezclen o se pierdan.

La agente federal de la Patrulla Fronteriza, Susana González, indicó que estas pulseras funcionan como un sistema de control dentro de las operaciones de los traficantes. “Estamos muy cerca del río y se puede ver claramente la cantidad de pulseras que dejan las personas al cruzar. Todas tienen colores y nombres distintos. Es una estrategia que utilizan para mantener un registro de los migrantes que ingresan de manera ilegal”, detalló.
El recorrido también evidenció las condiciones extremas a las que se enfrentan los migrantes: calor intenso durante el día, riesgos de heridas por la vegetación espinosa y la constante amenaza de ser interceptados por la Patrulla Fronteriza. Además, las balsas improvisadas y la falta de equipo adecuado aumentan el peligro de ahogamientos y accidentes.
Las autoridades han alertado que la combinación de cruces irregulares, métodos rudimentarios y la intervención de traficantes de personas genera un riesgo significativo para quienes intentan ingresar al país. Pese a esto, el flujo de migrantes continúa, motivado por la búsqueda de mejores oportunidades económicas y la huida de la violencia en sus países de origen.
En respuesta, la Patrulla Fronteriza intensifica los operativos de vigilancia y rescate en estas áreas, buscando reducir los riesgos y prevenir tragedias. Sin embargo, el fenómeno persiste, reflejando la compleja situación humanitaria que se desarrolla en la frontera entre México y Estados Unidos.