
La temporada 2026 de ballenas jorobadas en la Bahía de Samaná ha puesto en evidencia diversos incidentes, desde crías lesionadas hasta actividades irregulares tanto en el mar como en el aire, reactivando cuestionamientos sobre la eficacia de la vigilancia en uno de los principales santuarios marinos de la República Dominicana.
A lo largo de la temporada, distintos registros han documentado ballenatos con heridas de características variadas, lo que sugiere múltiples tipos de interacción con acciones humanas.
El operador Whale Samaná ha compartido varios de estos casos en redes sociales. El 20 de marzo reportó una cría con cortes paralelos en la parte superior del cuerpo, lesiones asociadas al contacto con hélices. Días antes, el 11 de marzo, había documentado otro ejemplar con marcas irregulares en la cola, compatibles con enredos o roce prolongado con redes o sogas.
A estos reportes se suma un seguimiento independiente que permitió observar la evolución de uno de los casos. El 17 de marzo, una cría fue vista sin heridas junto a su madre, identificada por la forma de su aleta dorsal. Sin embargo, dos días después, en la zona de Cayo Levantado, el mismo animal presentaba lesiones recientes.
Según la información recopilada, ambos permanecieron varios días en un área con intenso tráfico marítimo, donde coinciden embarcaciones de transporte, pesca y turismo, lo que aumenta el riesgo de incidentes.
Durante uno de los monitoreos, una técnica de Fundemar reportó además que una embarcación turística se acercó más de lo permitido a una madre con su cría, llegando a impactar a uno de los animales. El hecho fue notificado al Ministerio de Medio Ambiente.
En conjunto, los casos registrados no parecen aislados, sino parte de un patrón de interacciones frecuentes —como choques con embarcaciones y enmallamientos— en un corto período y dentro de una misma zona de alta actividad.

Una fuente local indicó que al menos tres ballenatos presentaron heridas recientes de importancia durante esta temporada. También advirtió que continúan colocándose redes en áreas donde la pesca está restringida, lo que representa un riesgo adicional para la fauna marina.

Los problemas no se limitan a colisiones. En febrero, un delfín fue encontrado muerto tras quedar atrapado en una red de pesca en el Parque Nacional Los Haitises, evidenciando el impacto de estas prácticas.
En ese contexto, el viceministro de Áreas Protegidas, Carlos Batista, confirmó que durante la temporada se han decomisado redes instaladas sin autorización dentro del santuario, en violación de las normas vigentes.
No obstante, una de estas redes fue posteriormente devuelta por el Ministerio de Medio Ambiente tras la intervención de la gobernadora de Samaná, Teodora Mullix Geraldino, según fuentes vinculadas al sector ambiental.
El funcionario también mencionó el caso de una ballena con una cuerda enredada en la aleta, señalando que ese tipo de arte no es común en aguas dominicanas, por lo que no se descarta que el animal la haya arrastrado desde otra región.

A estos impactos se suman prácticas que operan al margen de las normas. Fuentes consultadas indicaron que embarcaciones sin autorización, así como tours informales, estarían realizando acercamientos a ballenas desde puntos como Samaná, Miches y Sabana de la Mar.
También se han detectado ofertas para nadar con ballenas en la Bahía de Samaná, una actividad prohibida en esta zona y solo permitida en el Banco de la Plata bajo estrictas regulaciones.
El uso no autorizado de drones también persiste. En redes sociales circulan videos con tomas aéreas cercanas de ballenas sin los permisos requeridos. Incluso, en uno de estos registros se observa a una madre con su cría, donde la adulta tenía restos de red enredados en una aleta.

Desde el comanejo del santuario, la directora de Fundemar, Rita Sellares, reconoció preocupaciones sobre el cumplimiento de las normas y abogó por sanciones más severas ante las infracciones.
Por su parte, el viceministro Carlos Batista señaló que la actividad enfrenta presiones, especialmente por el interés en explotar el ecoturismo más allá de límites sostenibles.
Como parte de las medidas adoptadas, el ministerio implementó un plan piloto con la plataforma Earth Ranger, instalando dispositivos GPS en embarcaciones autorizadas para monitorear sus rutas en tiempo real.
Este sistema también permite registrar puntos de avistamiento y canalizar reportes de incidentes, facilitando la coordinación entre el Ministerio de Medio Ambiente y la Armada Dominicana.
A pesar de estas acciones, los hechos registrados durante la temporada 2026 evidencian vacíos en la supervisión de una actividad compleja y de alta demanda.
La Bahía de Samaná forma parte del Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de La Plata y La Navidad, uno de los principales espacios de reproducción de la ballena jorobada en el mundo.
Cada año, entre enero y marzo, cientos de estos cetáceos llegan a estas aguas para reproducirse y dar a luz, atrayendo a miles de turistas y sosteniendo una de las principales actividades ecoturísticas del país, clave tanto para la biodiversidad como para la economía local.