
La ministra de Agricultura de Australia, Julie Collins, informó este sábado la detección de la cepa H5N1 de la gripe aviar en el país, tras identificar el virus en un págalo pardo hallado en una playa del sur del territorio, confirmando que esta variante altamente contagiosa ya se ha extendido a todos los continentes.
El ejemplar infectado fue localizado en una playa del Parque Nacional Cape Le Grand, a unos 700 kilómetros al sureste de Perth. El ave fue aislada el pasado domingo y murió esa misma noche, según informó la ministra, citada por el medio público ABC.
Hasta ahora, Oceanía era el único continente donde no se había detectado la cepa H5N1, conocida por su rápida capacidad de propagación, la gravedad de los síntomas y su elevada mortalidad entre aves silvestres y de corral, aunque también ha sido identificada en algunos mamíferos.
El Ministerio de Agricultura australiano informó, además, que las muestras tomadas a un petrel gigante encontrado enfermo el jueves en la misma zona dieron un resultado presuntamente positivo. No obstante, Collins aclaró que, por el momento, no existen indicios de mortalidad masiva ni de contagios en aves de corral.
La comisionada para las Especies Amenazadas, Fiona Fraser, indicó que las autoridades esperan determinar en los próximos días si el virus se ha establecido en alguna población animal dentro de Australia.
Ante la confirmación del caso, las autoridades activaron los protocolos de respuesta sanitaria. La jefa de los servicios veterinarios, Beth Cookson, señaló que el país llevaba tiempo preparándose para este escenario y confirmó que el Comité Consultivo para Enfermedades Animales de Emergencia ya analiza las medidas de respuesta.
Cookson exhortó a la población a evitar el contacto con aves enfermas o muertas y a notificar de inmediato cualquier hallazgo sospechoso a las autoridades competentes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la cepa H5N1 fue detectada por primera vez en 1996 y que, desde entonces, ha provocado múltiples brotes en distintas regiones del mundo. Tras la aparición de una nueva variante en 2020, el virus ha causado una mortalidad sin precedentes entre aves silvestres y de corral.
Inicialmente, la enfermedad afectó a África, Asia y Europa, pero en 2021 se propagó a Norteamérica y en 2022 alcanzó el resto del continente americano. Entre esos dos años se registró la epidemia de gripe aviar más amplia y prolongada hasta la fecha, debido a la persistencia del virus en las poblaciones de aves durante un período inusualmente largo.