Las autoridades de Filipinas elevaron a 38 la cifra de fallecidos por el terremoto de magnitud 7,8 que sacudió el lunes la isla de Mindanao, mientras continúan las labores de búsqueda de desaparecidos y la evaluación de daños en una de las peores emergencias registradas en la región en los últimos años.
De acuerdo con el Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), el sismo ha dejado además cuatro personas desaparecidas y más de 470 heridos. Unas 145,000 personas, equivalentes a cerca de 33,000 familias, han resultado afectadas directamente por el desastre.
Las autoridades informaron que más de 40,000 personas permanecen desplazadas y que al menos 2,505 viviendas sufrieron daños, de las cuales 460 quedaron completamente destruidas. Varias comunidades continúan enfrentando interrupciones en el suministro eléctrico y dificultades de acceso a agua potable.
El terremoto, registrado a las 7:37 de la mañana del lunes, provocó severos daños en edificios públicos, viviendas, carreteras y puentes. En las 24 horas posteriores se contabilizaron más de mil réplicas, algunas con magnitudes superiores a 6 grados.
Millones de estudiantes afectados
Uno de los impactos más significativos se produjo en el sistema educativo. El movimiento telúrico ocurrió el mismo día en que iniciaba el año escolar 2026-2027, dejando a cerca de cuatro millones de estudiantes sin acceso a clases.
Las autoridades reportaron daños parciales o totales en alrededor de mil centros educativos en las zonas afectadas. Entre las víctimas mortales figura al menos un menor de edad, mientras que miles de niños han tenido que ser trasladados junto a sus familias a refugios temporales.
Organizaciones humanitarias como UNICEF y Save the Children advirtieron sobre los riesgos que enfrentan los menores debido al desplazamiento, la interrupción educativa y las secuelas psicológicas provocadas por la tragedia.
La ciudad de General Santos fue declarada en estado de calamidad tras registrar algunos de los daños más severos. Según organizaciones locales, al menos 12 personas murieron en esa localidad por derrumbes de edificaciones y caída de escombros.
Además de General Santos, los municipios de Maasim, Malapatan y Glan figuran entre las zonas más afectadas, donde se reportaron importantes deslizamientos de tierra que destruyeron viviendas y dificultan el acceso de los equipos de rescate.
Las autoridades continúan evaluando la magnitud de los daños mientras avanzan las operaciones de asistencia humanitaria en las comunidades afectadas.