
La explosión de un cilindro bomba lanzado por presuntos disidentes de las FARC dejó al menos 19 civiles muertos y más de 48 heridos en el departamento del Cauca, en el suroeste de Colombia. Las autoridades confirmaron el aumento de víctimas en las últimas horas y calificaron el hecho como uno de los ataques más graves registrados recientemente en esa región.
La Gobernación del Cauca declaró tres días de duelo oficial, mientras organismos de socorro continúan atendiendo a los heridos y brindando asistencia a las familias afectadas. El atentado ha generado consternación nacional y ha reavivado el debate sobre la seguridad en zonas afectadas por el conflicto armado.
El atentado ocurrió en el sector conocido como El Túnel, en el municipio de Cajibío, cuando un artefacto explosivo impactó un autobús que transitaba por la Vía Panamericana. La explosión destruyó el vehículo y afectó a otros automóviles cercanos, además de causar daños en la infraestructura vial.
El Instituto de Medicina Legal informó que mantiene equipos forenses trabajando en la identificación de las víctimas y en la determinación de las causas de muerte. Entre los heridos hay al menos cinco menores de edad, algunos en condición delicada, lo que agrava el impacto humanitario del hecho.

El ataque ha sido atribuido a disidencias de las FARC, vinculadas al Estado Mayor Central liderado por Iván Mordisco. Según las autoridades, estos grupos mantienen operaciones en la zona y estarían detrás de una serie de acciones violentas recientes en distintos municipios del Cauca.
Ante este panorama, el Gobierno colombiano anunció el despliegue de refuerzos militares y policiales para reforzar la seguridad en la región. Las autoridades continúan las investigaciones para dar con los responsables, en medio de un escenario que evidencia el deterioro del orden público en esa parte del país.