
Al menos 11 personas perdieron la vida en Ucrania tras una nueva ofensiva aérea lanzada por Rusia durante la madrugada de este lunes, con especial impacto en Kiev, donde un incendio afectó la histórica catedral ortodoxa de la Dormición, ubicada dentro del Monasterio de las Cuevas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Las autoridades ucranianas informaron que los ataques alcanzaron varios sectores de la capital, provocando cinco fallecidos y decenas de heridos. Otras cinco personas murieron en Járkov, entre ellas miembros de los equipos de emergencia y un funcionario municipal, mientras que una víctima adicional fue reportada en la región de Jersón.
Los bombardeos generaron escenas de pánico entre los residentes, que buscaron refugio mientras múltiples incendios iluminaban el cielo de Kiev. Uno de esos fuegos dañó parte de la cubierta y una de las fachadas de la catedral de la Dormición, uno de los principales símbolos religiosos del país.
El Gobierno de Ucrania acusó a Rusia de atacar deliberadamente el complejo monástico mediante drones, mientras que Moscú negó haber apuntado contra el lugar y atribuyó el incendio a la caída de un misil de defensa aérea ucraniano.
La Unesco condenó el hecho y confirmó que la catedral sufrió daños considerables tanto en su estructura exterior como en espacios interiores, al tiempo que ofreció apoyo técnico para evaluar las afectaciones.
Por otro lado, en Rusia, las autoridades reportaron la muerte de tres personas en la ciudad de Tula tras un ataque con drones atribuido a Ucrania.
De acuerdo con la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia lanzó durante la noche decenas de misiles y más de 600 drones, en uno de los mayores ataques registrados en los últimos meses. Ante esta situación, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pidió a los líderes del G7 aumentar la presión sobre Moscú y reforzar el apoyo a los sistemas de defensa aérea de su país.