Envases de cerveza, ropa con aparentes restos de sangre y algunas veladoras permanecían el lunes esparcidos por un campo de fútbol local del municipio de Salamanca, una localidad del estado de Guanajuato, en el centro de México, donde el domingo murieron al menos 11 personas y otras 12 resultaron heridas cuando individuos armados dispararon contra la gente que pasaba la tarde en el lugar, poco después de un partido.
Mientras la fiscalía local investiga lo ocurrido, la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García, aseguró el lunes en sus redes sociales que “la seguridad en la región ha sido reforzada” con fuerzas estatales y federales.
El campo de fútbol privado, de tierra y donde se jugaba un partido de aficionados, está situado unos 300 kilómetros al noroeste de la capital mexicana. El lunes por la mañana se encontraba sin ningún tipo de seguridad y con la Guardia Nacional haciendo rondas esporádicas, según constató The Associated Press.
Según dijo el domingo el alcalde de Salamanca, César Prieto, quien fue el único que dio detalles de lo ocurrido, el ataque es parte de la “ola de violencia” que vive la zona y de la existencia de “grupos criminales tratando de someter a la autoridad”.
Ocurre, además, a pocos meses del inicio de la Copa del Mundo de Fútbol en México —coanfitrión del torneo junto a Canadá y Estados Unidos— y mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum no solo quiere enfatizar sus avances en seguridad, sino que también intenta promocionar el fútbol local y de base.
74 "mundialitos"
Justo el lunes, durante la conferencia presidencial matutina, se anunciaba la celebración de 74 “mundialitos” por todo el país como “herramienta poderosa para el desarrollo integral” de la población, según destacó la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
El partido del domingo no tenía nada que ver con estas actividades, pero el evento era una oportunidad para que los locales pasaran un rato de fiesta, según los anuncios en redes de la liguilla local que lo organizaba.
Las autoridades no han ofrecido hipótesis sobre el posible móvil del ataque.
El analista de Seguridad David Saucedo, que durante años tuvo su base en Guanajuato, indicó que las primeras informaciones que han trascendido de testigos parecen indicar que fue un ataque que no se dirigía a ninguna persona.
En su opinión, parece que fue ejecutado por miembros del cártel de Santa Rosa que querían “provocar el arribo de fuerzas estatales y federales” a esa zona bajo el control de su enemigo, el cártel de Jalisco.
Según Saucedo, el ataque “echa por tierra la imagen que México quiere proyectar de una coordinación y un combate y contención de la violencia homicida, justo en la víspera de la realización de la Copa Mundial de Fútbol”.
El Cártel de Jalisco Nueva Generación es la organización criminal en mayor expansión en México, declarada como terrorista por la administración de Donald Trump, que también puso en la mira al cártel de Santa Rosa de Lima.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro, las acciones de este grupo “contribuyen a la existencia de un mercado negro transfronterizo de energía, socavan a las empresas legítimas de petróleo y gas natural de Estados Unidos, y privan al gobierno mexicano de ingresos fundamentales” al robar miles de millones de dólares a Petróleos Mexicanos, la energética estatal mexicana.
De hecho, el alcalde de Salamanca recordó que la semana pasada hubo una amenaza con un artefacto explosivo en las instalaciones de Pemex que fue desactivado sin causar daños.