Al menos 30 personas, entre ellas ocho niños, murieron durante un ataque armado perpetrado contra la aldea de Naridon, ubicada en el estado de Kaduna, en la región centro-norte de Nigeria.
La incursión ocurrió la noche del domingo, alrededor de las 11:00 p. m., cuando un grupo de hombres armados ingresó a la comunidad y comenzó a disparar de manera indiscriminada contra los residentes.
Los atacantes también incendiaron decenas de viviendas y establecimientos comerciales, provocando temor y obligando a numerosos habitantes a abandonar sus hogares.
El secretario de la jefatura tradicional de Naridon, Dogon Rana, confirmó el balance preliminar de 30 fallecidos, aunque advirtió que la cifra podría aumentar debido al estado crítico de varios heridos.
Al menos cuatro personas resultaron gravemente lesionadas durante el ataque, que se prolongó por aproximadamente tres horas sin que se produjera una intervención inmediata de las fuerzas de seguridad.
Residentes de la zona denunciaron que las malas condiciones de las carreteras dificultaron la evacuación de las víctimas y retrasaron la llegada de los equipos de asistencia.
Hasta el momento, la Policía de Kaduna y las autoridades nacionales no han ofrecido una versión oficial sobre lo ocurrido en esta comunidad cercana a la frontera con el estado de Plateau.
Nigeria enfrenta desde hace años una escalada de violencia en las regiones centro y noroeste, donde operan grupos criminales vinculados a secuestros, robos y ataques contra comunidades rurales.
A esta situación se suma la actividad de Boko Haram y del Estado Islámico en la Provincia de África Occidental, organizaciones que mantienen operaciones principalmente en el noreste del país.