
Los tres destructores en la región pertenecen a la clase Arleigh Burke, lanzada en 1991, por lo cual comparten diseño, dimensiones, desplazamiento y capacidades a grandes rasgos.
Según datos publicados por CNN en Español, se trata de buques armados con misiles guiados, entre ellos los Tomahawk para atacar objetivos en tierra, y dotados del sistema de defensa Aegis, de última tecnología en la Marina de Estados Unidos, de acuerdo con información oficial de la Marina.
El desplazamiento de estos equipos es de entre 8 mil 200 y 9 mil 700 toneladas y una velocidad máxima de 30 nudos (unos 55 kilómetros por hora).
Los destructores son buques polivalentes y constituyen la piedra angular de una marina moderna, cumpliendo funciones de combate naval, escolta de buques mayores, como portaaviones, bombardeo a tierra y defensa aérea, entre otras.
En cambio, el USS Iwo Jima, un buque de asalto anfibio de la clase Wasp, es la nave más grande de las confirmadas al momento en el despliegue de Estados Unidos: tiene un desplazamiento de 41.000 toneladas, que lo asemeja al tamaño de un portaaviones mediano.
Así, puede llevar unos 1.000 soldados, además de su tripulación de 1.200, y operar unas 30 aeronaves, incluyendo helicópteros y aviones de aterrizaje y despegue vertical, como los AV-8B Harrier II y los F-35B.
En tanto el USS Fort Lauderdale y el USS San Antonio son buques de transporte anfibio de la clase San Antonio, cada uno con un desplazamiento de 25 mil 300 toneladas.
Como el Iwo Jima, estos buques también están diseñados para transportar y desembarcar tropas como parte de una fuerza expedicionaria, aunque sus capacidades aéreas son más limitadas.