El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis Metropolitana de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, pidió una atención sanitaria más humana, solidaria y respetuosa de la dignidad de la persona durante la eucaristía celebrada en la Catedral Primada de América por la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, organizada por la Pastoral de la Salud.
En su homilía, Morel Diplán oró y reflexionó sobre la esperanza cristiana, el sentido del sufrimiento ofrecido y la cercanía solidaria con los enfermos y sus familias. Recordó el tema propuesto por el papa —“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”— y exhortó a la iglesia ya la sociedad a asumir el cuidado de quienes padecen como un mandato de amor y una responsabilidad compartida.
El arzobispo destacó que la práctica médica debe cultivar virtudes como el amor, la compasión, la ayuda desinteresada, la no discriminación, el cuidado diligente y la misericordia. Denunció además la cultura de la prisa y el descarte, que impide detenerse a reconocer las necesidades ajenas, y subrayó que el prójimo no es un número ni un expediente, sino una persona con rostro, sentimientos y sufrimiento.
Morel Diplán instó a garantizar el acceso a la salud para todos, pues la salud es un bien común y no un producto de mercado. Afirmó que el sistema de salud debe fortalecerse para que cada persona, sin importar su empleo o condición socioeconómica, reciba la atención necesaria para vivir con dignidad.
El arzobispo valoró el trabajo de médicos, personal sanitario y voluntarios, y los llamó a ver su trabajo como misión: “Sus manos, al tocar la carne sufriente de Cristo, pueden ser signo de las manos misericordiosas del Padre”, dijo, recordando la dignidad y la responsabilidad de su profesión.
En su mensaje para esta jornada, el papa pidió que la compasión no quede en palabras, sino que se exprese en gestos concretos de cercanía y solidaridad con quienes sufren en contextos de fragilidad, pobreza, aislamiento y soledad. Señaló que Cristo, buen samaritano, sigue acercándose a la humanidad a través de los sacramentos para ofrecer consuelo y esperanza.
Sor Trinidad Ayala Adames, coordinadora general de la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis, informó que la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo impactó a más de 143,000 personas, en su mayoría pacientes vulnerables, mediante programas de promoción de la salud, visitas y jornadas médicas apoyadas por más de 4,100 entes eclesiales.
La Pastoral de la Salud reconoció a las vicarías territoriales episcopales, zonas pastorales, sectores parroquiales, comunidades, agentes de pastoral, voluntariados y la red de dispensarios médicos que integran su labor, y agradeció el respaldo de medios católicos e independientes.
A la eucaristía asistieron autoridades y representantes del sector salud y organizaciones afines, entre ellos el ministro de Salud Pública, doctor Víctor Atallah; el viceministro de Salud Colectiva, doctor Eladio Pérez Antonio; el director de Habilitación de Servicios y Establecimientos de Salud, doctor Juan Gerardo Mesa Pérez; el pastor Milcíades Franjul; y el teniente coronel Hipólito Peguero, entre otros directores, representantes institucionales, profesionales de la salud, pacientes, familiares y feligreses.