El senador por la provincia Santo Domingo, Antonio Taveras Guzmán, afirmó este miércoles que la actual Policía Nacional no puede seguir siendo objeto de reformas parciales, al considerar que su cultura institucional responde a un modelo agotado que ha demostrado ser incapaz de responder a las demandas de seguridad y respeto a los derechos ciudadanos.
Durante una intervención ante el Senado de la República, el legislador sostuvo que el país necesita abrir un proceso de refundación del sistema policial, en lugar de limitarse a modificar normas o estructuras administrativas.
"La diferencia entre reformar y refundar es que las instituciones no cambian únicamente cuando cambian las leyes; cambian cuando cambia la cultura que las sostiene", expresó.
Taveras señaló que la cultura institucional de la Policía Nacional tiene profundas raíces históricas, heredadas de un modelo concebido durante la dictadura para controlar y reprimir, una lógica que, a su juicio, ha sobrevivido incluso durante los períodos democráticos.
Como referencia, recordó el pasaje bíblico de Mateo 9:17: "Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos", para explicar que no es posible construir una policía moderna sobre una estructura que mantiene las mismas prácticas y formas de actuación desde hace décadas.
Como eje principal de la transformación, Antonio Taveras propuso que el ingreso a la carrera policial solo pueda realizarse mediante una academia especializada, con una formación integral de entre dos y cuatro años, similar a la preparación exigida en otras profesiones de alta responsabilidad pública.
A su juicio, ningún ciudadano debería convertirse en agente policial tras recibir apenas unos meses de entrenamiento.
El legislador explicó que esa formación debe incluir derechos humanos, investigación criminal, mediación de conflictos, resolución pacífica de controversias, servicio comunitario, ética pública, manejo profesional de crisis y uso proporcional de la fuerza.
Asimismo, planteó que la nueva institución debe construirse sobre una carrera basada exclusivamente en el mérito, con mejores salarios, condiciones laborales dignas, mecanismos independientes para investigar los abusos de autoridad y el uso de tecnologías que garanticen transparencia y protejan tanto a la ciudadanía como a los propios agentes.
Taveras concluyó afirmando que el Congreso tiene la responsabilidad histórica de decidir si el país continuará perfeccionando un modelo que ha perdido la confianza de la población o si asumirá el desafío de construir una policía verdaderamente civil, profesional y orientada al servicio de la ciudadanía.