
Mantener una microbiota equilibrada es clave para fortalecer la salud de niños y adolescentes, ya que influye en el crecimiento, la digestión, el sistema inmunológico y hasta la salud mental. Expertos advierten que el uso frecuente de antibióticos y el consumo de alimentos ultraprocesados afectan negativamente ese equilibrio.
Incorporar prebióticos y probióticos en la alimentación puede marcar una diferencia significativa, al favorecer el desarrollo de una microbiota saludable, reducir procesos inflamatorios y apoyar la prevención de infecciones y trastornos digestivos.
La pediatra y nutrióloga clínica Rosa Acevedo Saladín, pasada presidenta de la Sociedad Dominicana de Pediatría, explicó durante un encuentro de actualización que el uso adecuado de simbióticos en niños y adolescentes constituye una herramienta segura con implicaciones importantes en la prevención y manejo de diversas condiciones en la etapa pediátrica.
“La salud infantil no depende únicamente de órganos visibles, sino también del equilibrio de millones de microorganismos que habitan el intestino y otras superficies del cuerpo”, señaló. Estos microorganismos, junto con sus genes, conforman el microbioma, sistema esencial para múltiples funciones del organismo.”
Según la evidencia científica actual, la colonización del bebé en embarazos saludables comienza desde el nacimiento y la leche humana desempeña un rol fundamental gracias a sus componentes bioactivos.
La doctora Acevedo enfatizó que el uso frecuente de antibióticos, las dietas ricas en ultraprocesados y la reducción del consumo de alimentos naturales impactan de forma negativa la microbiota.