
El alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, expresó preocupación por el impacto que tendría la instalación de un puerto seco en ese municipio fronterizo, al considerar que podría afectar de manera directa a los pequeños comerciantes que dependen del intercambio comercial con Haití.
Durante una entrevista en el programa El Sol de la Mañana, el edil explicó que el proyecto, según le fue presentado por autoridades del Ministerio de Industria y Comercio, contempla la construcción de grandes almacenes donde llegarían mercancías importadas desde distintos puntos del mundo para luego ser distribuidas hacia territorio haitiano.
Riverón sostuvo que este modelo de comercio a gran escala representa una amenaza para el sistema actual del mercado fronterizo, caracterizado por el menudeo, la informalidad y la negociación directa entre vendedores y compradores.
“El puerto seco es la antesala de la desaparición de los pequeños comerciantes”, afirmó, al advertir que la entrada masiva de productos —como alimentos o materiales de construcción— podría provocar una sobreoferta que reduciría los precios, haciendo insostenible la actividad para los comerciantes locales.
El alcalde puso como ejemplo la posible llegada de grandes cantidades de productos como pollo congelado, lo que, a su juicio, alteraría el equilibrio de oferta y demanda en perjuicio de quienes venden en pequeñas cantidades.

Aunque aclaró que no se opone al desarrollo, Riverón insistió en la necesidad de establecer controles y límites en ciertos rubros para evitar efectos negativos en la economía de Dajabón. Indicó que algunos productos no representarían una amenaza, pero otros sí podrían desplazar a una parte importante de los comerciantes.
En el mismo espacio radial también se plantearon preocupaciones de sectores productivos, que alertan sobre posibles irregularidades como evasión de impuestos, uso indebido del tránsito de mercancías y competencia desleal frente a productores que cumplen con las normativas fiscales.
El tema del puerto seco continúa generando debate en la zona fronteriza, donde miles de personas dependen diariamente del comercio binacional como principal fuente de ingresos