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Aerolíneas de EE.UU. ajustan previsiones por alza del combustible tras crisis en Ormuz

El incremento del costo del queroseno obliga a las aerolíneas a replantear su planificación, afectando las rutas y márgenes. Spirit Airlines busca ayuda para evitar su desaparición, mientras analistas prevén tarifas más altas en la temporada alta.

Vicner Ogando
Vicner Ogando
26 abril, 2026 - 4:06 PM
7 minutos de lectura
Un avión de pasajeros de United Airlines aterriza en el Aeropuerto Internacional de San Francisco (SFO) , en una fotografía de archivo. (Fuente Externa)
Alza de petroleo
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La escalada del conflicto en Oriente Medio y las interrupciones en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo, están modificando las proyecciones del sector aéreo estadounidense, que ha comenzado a reducir sus expectativas para 2026 ante el encarecimiento del combustible.

La primera señal relevante la dio United Airlines, que esta semana recortó sus previsiones anuales y anunció una disminución de su capacidad operativa, con ajustes en rutas y reducción de vuelos.

La compañía reportó que su gasto en combustible aumentó en 340 millones de dólares durante el primer trimestre en comparación con el mismo periodo del año anterior, y estima que el precio promedio del galón de queroseno alcanzará los 4,30 dólares en el segundo trimestre.

Previo al repunte del conflicto en Oriente Medio, el costo del combustible para aviación en Estados Unidos se mantenía entre 2,1 y 2,2 dólares por galón.

El combustible representa entre el 20 % y el 35 % de los costos operativos de las aerolíneas, por lo que su incremento ha llevado al director ejecutivo de United, Scott Kirby, a plantear una estrategia cautelosa, enfocada en el control de gastos sin comprometer la estabilidad financiera de la empresa.

Días después, American Airlines también revisó a la baja sus previsiones de beneficios para 2026 y alertó de un aumento superior a los 4,000 millones de dólares en sus costos relacionados con el combustible.

Su director ejecutivo, Robert Isom, indicó que la aerolínea tomará medidas rápidas, incluyendo la posible adaptación de su oferta de vuelos según las condiciones del mercado.

Aunque Estados Unidos cuenta con ventajas frente a Europa y Asia por su capacidad de producción y refinación de petróleo, las principales aerolíneas no han podido evitar el impacto del alza de precios, que afecta sus márgenes, rutas y planes de expansión.

El académico Antonio Jesús García Amate, profesor de UNIE Universidad, explicó que una diferencia clave con las aerolíneas europeas es el escaso uso de mecanismos de cobertura en EE.UU., lo que las deja más expuestas a variaciones bruscas del mercado.

Según el experto, esta falta de protección ha incrementado la vulnerabilidad del sector ante el aumento de los precios del combustible.

Asimismo, advirtió que el encarecimiento del queroseno reduce significativamente los beneficios esperados y obliga a replantear la planificación anual de las compañías.

El impacto no se limita a las grandes aerolíneas, ya que las de bajo costo también resultan especialmente vulnerables debido a sus márgenes reducidos y menor capacidad para absorber aumentos inesperados.

En ese contexto, reportes señalan que Spirit Airlines, que atraviesa su segunda bancarrota en dos años, negocia un posible rescate federal de hasta 500 millones de dólares para evitar su desaparición, mientras otras compañías evalúan recortes, nuevas tarifas y alianzas.

La diferencia entre aerolíneas sólidas como Delta y otras más expuestas ha reavivado el debate sobre posibles adquisiciones en el sector.

Sin embargo, American Airlines descartó cualquier interés en una fusión con United, al considerar que sería perjudicial para la competencia y los consumidores.

Por otro lado, análisis de mercado advierten que el alza del combustible podría afectar la temporada alta de verano, con posibles incrementos en tarifas y dificultades logísticas en regiones dependientes de importaciones energéticas.

Pese a este panorama, García Amate sostiene que Estados Unidos mantiene ventajas estructurales, al ser uno de los principales productores de petróleo y exportadores de combustible para aviación, lo que reduce el riesgo de desabastecimiento inmediato.

No obstante, los consumidores podrían enfrentar efectos directos como boletos más caros, menor disponibilidad de rutas secundarias y una gestión más conservadora de la capacidad por parte de las aerolíneas, lo que podría afectar la demanda.

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