
El presidente Luis Abinader visitó este martes el buque oceanográfico RRS James Cook, atracado en el Puerto de Santo Domingo. La embarcación, una de las más avanzadas del mundo para investigaciones marinas profundas, participa en el proyecto GEOMARHIS, iniciativa destinada a fortalecer la gestión y protección de los recursos marinos de la República Dominicana.
El mandatario fue recibido por el capitán del buque, James Marcus Gwinnell; los investigadores principales Dr. José Luis Granja Bruña y Dr. Alfonso Muñoz Martín, de la Universidad Complutense de Madrid; el ministro de Energía y Minas, Joel Santos; las embajadoras de España y de Reino Unido, Lorea Arribalzaga Ceballos y Carol Van Der Walt.
Durante el encuentro, Abinader recibió una presentación del proyecto GEOMARHIS a cargo del geólogo José Luis Granja Bruña, del Departamento de Geodinámica de la Universidad Complutense de Madrid.
La exposición detalló un estudio geofísico multiescala del margen costero dominicano, centrado en la tectónica oblicua, la deformación compartimentada y los riesgos geológicos asociados.
Granja explicó que el cronograma contempla 30 días de trabajo en dos fases. La primera inicia en las costas de Santo Domingo y prevé una escala en Puerto Plata el 18 de diciembre. La segunda fase abarcará las zonas de Samaná y Manzanillo.
Al finalizar la presentación, el presidente realizó un recorrido por las instalaciones del buque, incluyendo el Puente de Mando, los laboratorios científicos y de instrumentación oceanográfica y la zona de equipos ubicada en la cubierta de popa.
El RRS James Cook es reconocido internacionalmente por su capacidad para ejecutar estudios oceanográficos de alta complejidad. Cuenta con laboratorios de última generación, sistemas de muestreo a gran profundidad y tecnología de precisión que permiten analizar variables clave relacionadas con el cambio climático, la biodiversidad marina y la geología submarina.
Su relevancia científica también radica en su habilidad para cartografiar con detalle el fondo marino, información crucial para comprender la dinámica geológica oceánica. Además, puede recopilar datos de largo plazo sobre temperatura, salinidad, corrientes y composición química del océano, fundamentales para el estudio del cambio climático.