La organización Prisoners Defenders denunció que alrededor de 90,000 personas privadas de libertad en Cuba están expuestas a daños por desnutrición debido a la insuficiencia de alimentos en centros penitenciarios. La información fue difundida por la Agencia EFE, basada en un informe elaborado con testimonios, fotografías y otros datos recopilados en prisiones de la isla.
El reporte señala que las condiciones alimentarias y sanitarias podrían generar consecuencias graves para la salud de los reclusos, en un contexto que también incluye denuncias sobre falta de atención médica e insalubridad.
De acuerdo con la ONG, las raciones diarias documentadas oscilan entre 250 y 353 kilocalorías, lo que representa entre un 10 % y un 14 % de los requerimientos energéticos de un adulto.
“Cubre únicamente entre 10-14 % del requerimiento energético estimado para un adulto sedentario”, indica el informe.
La organización advierte que estas condiciones, si se prolongan en el tiempo, pueden provocar pérdida extrema de peso, debilidad generalizada y otras complicaciones de salud.
El informe también describe problemas de higiene en los centros penitenciarios, como infestaciones de chinches y deterioro de las instalaciones, además de la falta de atención médica adecuada para los internos.
Asimismo, la ONG señala que un número significativo de presos políticos presenta enfermedades graves o trastornos mentales sin tratamiento, en un contexto que considera de alta vulnerabilidad.
Según los datos citados, el sistema penitenciario cubano alberga aproximadamente 90,000 reclusos, lo que equivale a cerca del 1 % de la población del país.