Más de 70 futbolistas salpicados en red de prostitución en Italia

Al menos 70 apellidos de futbolistas aparecen como “palabras clave” en la investigación que lleva a cabo la Fiscalía de Milán sobre una presunta red dedicada a la explotación y facilitación de la prostitución, la cual habría ofrecido servicios a jugadores, incluidos algunos de la Serie A, aunque ninguno figura como investigado.

De acuerdo con medios locales, estos nombres —que incluyen tanto a figuras consolidadas del fútbol profesional como a jóvenes promesas— fueron incorporados en órdenes de registro e incautación con el objetivo de analizar dispositivos móviles en busca de evidencias.

Las autoridades intentan determinar, mediante la revisión de conversaciones y comunicaciones, si algunos de los deportistas participaron en actividades organizadas por los implicados en la red y si accedieron a servicios adicionales de pago.

La presencia de estos apellidos se debe a que fueron mencionados en escuchas telefónicas y otros elementos recabados durante la pesquisa, la cual se enfoca en comprobar la existencia de una estructura organizada dedicada a coordinar encuentros con mujeres, más que en investigar a los posibles clientes.

En ese sentido, la Guardia di Finanza aclaró que, aun en el caso de que algunos jugadores hayan sido clientes, esto no implicaría responsabilidad penal, ya que en Italia no es delito pagar por servicios sexuales ni ejercer la prostitución de forma voluntaria. Sin embargo, sí se sanciona a quienes organizan o lucran con esta actividad.

Hasta el momento, la investigación ha derivado en el arresto domiciliario de cuatro personas, acusadas de operar una red que combinaba la explotación de la prostitución con la organización de eventos nocturnos, donde también se utilizaba “gas de la risa”, una sustancia recreativa que provoca euforia.

Según las autoridades, la organización ofrecía paquetes exclusivos que incluían cenas en lugares de alto nivel, hospedaje en hoteles de lujo y la compañía de mujeres, todo por sumas elevadas.

La red funcionaba bajo la fachada de una empresa de eventos con sede en el área metropolitana de Milán, desde donde durante años coordinó fiestas mientras gestionaba paralelamente la captación de mujeres, incluidas escorts profesionales.